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miércoles, 12 de noviembre de 2014

Poniendo en práctica lo aprendido

Una empresa preocupada por desarrollar a sus colaboradores con el fin de cumplir las metas que se proponen, se pregunta, si la inversión que esta haciendo en ellos se refleja en resultados para todos. Es una inquietud valida, ya que toda organización debe presentar resultados en las metas para lo que fue concebida, entonces, entra la cuestión, que hacemos para poner en practica lo aprendido?

Raul A. Perez Verzini de Action Group; escribe un articulo al respecto el cual me parece interesante compartir contigo:



El éxito de una empresa no pasa sólo por la calidad en la definición de sus estrategias, sino en la capacidad y disciplina de llevarlas a cabo.

Cuando la ansiedad pasa a jugar un rol protagónico, las decisiones se apuran por demás y las consecuencias organizacionales pueden ser muy negativas. Lo urgente se impone siempre sobre lo importante y la mirada cortoplacista impide avanzar en transformaciones de fondo.

Robert Kaplan, experto mundial en estrategia sostiene que el éxito de una estrategia radica más en su ejecución que en su definición. Sin embargo, la mayoría de las organizaciones tienen dificultades para llevar adelante los compromisos estratégicos incluso cuando sus líderes son claramente conscientes de que su ejecución traerá enorme beneficios para la compañía.

El problema no consiste en aprender nuevas formas y metodologías de trabajo y de gestión. El problema es más simple. La dificultad pareciera estar asociada a una debilidad bastante frecuente en las empresas: Poner en práctica lo aprendido.

A menudo las organizaciones dedican horas y horas de capacitación profundizando en temas y técnicas que luego no tienen su correlato en la puesta en práctica. Pareciera que el día a día drena toda la fuerza mostrada durante las jornadas de entrenamiento, llevando a sus participantes a mantenerse aferrados a una rutina no siempre beneficiosa ni personal ni organizacionalmente.

Por eso creemos que la forma más simple de vencer esta inercia consiste en hacer seguimiento a los planes de acción de cada una de las áreas, que es la forma en que la estrategia se convertirá en realidad. Sólo a través de planes detallados y de ejecución rigurosa, las empresas pueden avanzar en la tarea vital de reinventarse continuamente a sí mismas, creando aprendizaje sistemático y haciendo lo que se identificó como vital para mantener y acrecentar la competitividad y la cuota de mercado.

Cuando la alta gerencia decide asumir personalmente este rol de seguimiento, envía una clara señal a empleados, clientes, proveedores y accionistas. Demuestra que los directivos de la empresa saben que una de sus tareas más importantes consiste en alinear personas y procesos organizacionales para el logro de objetivos.

Hay una antiguo dicho que dice que cuando hay que tirar un árbol, no importa cuán duro y ancho sea. Si todos los días voy con mi hacha y le doy 5 golpes, algún día caerá.

Esta misma idea es aplicable para avanzar en los procesos de cambio. Al traducir la estrategia en términos operativos (Planes de Acción) la empresa se asegura de hacer las cosas correctas en lugar de hacer correctamente las cosas incorrectas.

Una vez elaborado el plan es muy efectivo definir 5 actividades diarias, pequeñas y manejables que me acerquen a la meta. Si somos capaces de mantener esa disciplina, llegará el día en que el objetivo se habrá cumplido.

Las organizaciones exitosas monitorean continuamente su ejecución por medio de indicadores de gestión, ajustan los planes de acuerdo a la realidad e integran dichos indicadores en la toma de decisiones cotidianas en todos los niveles de la organización.

Para poder hacer esto de manera exitosa las empresas necesitan contar con una visión tan clara y convincente, tan atractiva y detallada que permita salir de la zona de confort y ponerse a caminar paso a paso en la construcción de ese futuro mejor.

Pero la Visión es sólo el primer paso. Luego se necesita un Sistema Gestión que integre las distintas actividades y permita trasladar estos principios a la realidad operativa. Y no hablamos de sistemas informáticos sino de Metodologías de Gestión que enseñen a hacer las cosas bien desde la primera vez. Hay muchas y para cada empresa hay una que se adecua más.

Ya sabemos por experiencia, que el mejor equipo de fútbol no es el que tiene los mejores jugadores, sino el que tiene un líder (director técnico) que sabe hacer surgir lo mejor de cada uno para lograr la mejor coordinación detrás de un objetivo claro y común. Es por eso que gestionar estratégicamente una empresa implica también desarrollar las sinergias potenciales entre las diversas áreas para obtener los beneficios que surgen del buen trabajo en equipo.

Por eso, los verdaderos líderes buscan el apoyo afuera y adentro de la organización para tratar de decodificar las señales que da el camino y así mantenerse firmes en la consecución de aquello que se identificó precisamente como estratégico.


Al asumir una dirección en el tiempo y luego un sistema de gestión integral que la haga realidad, las empresas definen de manera explícita la función de coordinar, alinear y medir a las distintas áreas y unidades. De esta forma se logra la disciplina y el método necesarios para asegurar alta productividad y mejor rentabilidad. Pero por sobre todas las cosas, se transforman empresas dignas de entregarles los mejores años de la vida.

domingo, 9 de febrero de 2014

Inteligencia Emocional....como la aplico en mi empresa?

El reconocimiento y la gestión de emociones es una herramienta poderosa que, en el largo plazo, arroja mejores resultados que el conocimiento o el desarrollo intelectual.  El reconocimiento y gestión de las emociones en la relación con empleados, clientes, proveedores y otros interlocutores es una herramienta poderosa para las empresasEsta “inteligencia emocional” es un concepto que puso en circulación el psicólogo estadounidense
Daniel Goleman y que pronto lo convirtió en “best-seller” (sus libros sobre el tema llevan vendidos más de 5 millones de ejemplares).
El éxito de las personas en las organizaciones, plantea este autor, no depende sólo  de sus habilidades o de su inteligencia medida como coeficiente intelectual (IQ), sino del manejo de las emociones y de las relaciones interpersonales, que conforman el coeficiente emocional (EQ). Gran parte del valor de un trabajador experimentado no  viene del campo técnico, sino de lo vivido y sentido en el día a día en el campo de trabajo, todos aspectos emocionales: trato con colaboradores y clientes, manejo de proveedores, resolución de problemas, tolerancia a grandes y pequeños fracasos, entre otros.
“La nueva medida da por sentadas las habilidades intelectuales y el conocimiento técnico para hacer nuestros trabajos, y se enfoca entonces en cualidades personales, como la iniciativa, la empatía, la capacidad de adaptación y la persuasión”, explica Goleman en el libro “La inteligencia emocional en la empresa”, publicado en 1998.
Pero, aclara, este desempeño emocional no significa dar rienda suelta a las emociones, sino conocerlas y usarlas efectivamente, tanto para el desarrollo personal como el de la organización.


Las aptitudes emocionales básicas que contempla este tipo de inteligencia y que suelen encontrarse en las empresas exitosas son:
  •  Autoconocimiento. Tener en claro las propias capacidades y limitaciones permite establecer expectativas razonables y objetivos exigentes pero alcanzables. Los grupos de trabajo o empresas pequeñas deben asegurarse de conocer el nivel colectivo de inteligencia emocional. ¿Trabajamos en equipo? ¿Qué nos gusta? ¿Qué nos pasa cuando las cosas no salen como queremos?  ¿Cómo impactan nuestros estados de ánimo en el desempeño del negocio?
  • Autorregulación. El conocimiento de lo que nos pasa nos debe permitir intervenir para lograr mejores resultados. ¿Podemos controlar nuestras emociones?  ¿Decidimos cómo expresarnos o nos dejamos llevar? ¿Sabemos cómo adaptarnos a distintas situaciones que nos toca enfrentar?
  • Motivación. La misión, la visión y los valores de la organización suelen actuar como motores que encienden el esfuerzo del equipo de trabajo. ¿Están claros para todo el equipo? ¿Cómo nos aseguramos de poner el máximo esfuerzo en la empresa?
  • Empatía. Ponerse con auténtico interés en el lugar del cliente, del proveedor, del colaborador o de otros interlocutores de la empresa facilita la gestión diaria. ¿Qué quiere o espera? ¿De qué forma puedo satisfacer sus expectativas? ¿Cómo me sentiría estando en su lugar?
  • Habilidades sociales. El trabajo cotidiano implica la interacción permanente con otros. ¿Cómo manejamos las relaciones interpersonales? ¿Cuidamos a nuestros clientes, compañeros de trabajo y proveedores? ¿Sabemos interpretarlos y actuar en consecuencia?
¿Encuentras estas características en tu empresa? La buena noticia es que la inteligencia emocional se aprende y se entrena. Trabaja para hacer del conocimiento personal y las relaciones con otros la base del éxito de tu negocio.
@Sergio Madrigal,- Estratega de Efectividad Personal
@Buenos Negocios

viernes, 7 de febrero de 2014

69 + 1 claves para ser un mejor jefe

Llevar la batuta de una compañía lleva aparejados muchos deberes y responsabilidades. Además, en un puesto de mando hay que ganarse también el respeto de los empleados. El portal Die Karriere Bibel recopila a continuación los siguientes 70 consejos para convertirse en un mejor jefe:
1. Trata a los demás con respeto.
2. Conviértete en un ejemplo para los demás.
3. Deja clara tu visión de la empresa.
4. Da a conocer tus valores personales.
5. Actúa siempre en función de tus valores.
6. Reconoce tus errores.
7. Discúlpate con las personas que puedas haber ofendido.
8. Admite cuando estás equivocado.
9. Haz muchas preguntas y aprende de las respuestas.
10. Escucha atentamente y piensa siempre antes de hablar.
11. Asume en todo momento la responsabilidad de tus propios proyectos.
12. Acepta también labores que nadie quiera hacer.
13. Acude siempre puntual a las reuniones.
14. Prepara tus discursos con tiempo y no te adelantes a la hora de ofrecer tu opinión personal.
15. Si impones nuevas reglas, sé el primero en acatarlas.
16. Practica con el ejemplo y haz lo que exiges a otros.
17. Piensa en grande.
18. Alienta de manera activa y constante la mejora de tu empresa y tus empleados.
19. Toma la iniciativa siempre que puedas.
20. Lucha contra las rutinas.
21. Sé agente del cambio.
22. Motiva a las demás para que sus expectativas sean siempre lo más altas posible.
23. Separa tus expectativas profesionales de las personales.
24. Pregunta a tus empleados qué es lo que les motiva y cómo pueden lograr mejor sus objetivos.
25. Alaba a tus empleados de vez en cuando.
26. Celebra los éxitos, al menos con los que han contribuido a ellos.
27. Piensa en el futuro.
28. Pon objetivos y fechas límite y examina después el resultado.
29. Despierta el entusiasmo y la pasión por el trabajo de tu equipo.
30. Si te topas con una situación delicada, habla de ello con otras personas.
31. Acepta los riesgos.
32. Supera tus dudas y tus miedos.
33. Sé consecuente.
34. Aprende a delegar en otros.
35. No intentes hacerlo todo perfecto. Basta con que el 80% de lo que hagas alcance un nivel óptimo.
36. Elimina las posibles fuentes de malestar.
37. Reserva tiempo para la planificación de estrategias.
38. Analiza los avances y los éxitos de tu empresa.
39. Sigue tu primer impulso.
40. Trabaja duro, pero busca también una recompensa por tu esfuerzo y el de tus empleados.
41. Pasa más tiempo con tus empleados que en tu mesa.
42. No te adjudiques nunca méritos ajenos.
43. Confía en las capacidades de tus trabajadores.
44. Muéstrate abierto con las ideas y las opiniones de otras personas.
45. Permanece tranquilo y toma el control cuando otros lo pierdan.
46. Mejora la comunicación interna dentro de tu empresa.
47. Pasa más tiempo con los trabajadores que aportan rendimiento a la empresa que con los demás empleados.
48. Mantén al día tu red de contactos por si algún día necesitas ayuda.
49. Preséntate a los empleados que todavía no te conocen.
50. Da las gracias a tus empleados.
51. Sonríe a tus trabajadores todos los días.
52. Muestra empatía con los demás.
53. Habla claro y evita los tópicos y las frases hechas.
54. Sé siempre transparente.
55. Acepta las críticas como algo positivo.
56. Muestra gratitud y valora lo que tienes.
57. Di no a las cosas que no merecen la pena.
58. Céntrate en lo esencial.
59. Lee libros.
60. Ayuda a los demás antes de que te pidan ayuda.
61. Comparte con tus colegas cuáles crees que son sus puntos fuertes.
62. Ejerce de mentor con nuevos talentos.
63. Encuentra tu propio mentor para el desarrollo de tus puntos fuertes.
64. Habla con confianza de tus puntos débiles y trabaja para subsanarlos.
65. Justifica siempre tus acciones.
66. Utiliza internet para aprender.
67. Comparte con los demás cómo has adquirido tus capacidades.
68. Cuenta también la historia de lo que has aprendido.
69. Transmite todo este know-how a tus empleados.
70. Cuida tu reputación.

articulo de: marketingdirecto.com

lunes, 15 de abril de 2013

10 Puntos en la Lista de Pendientes Diarios en tu Trabajo.

J.T.O'donnell quien es C.E.O. de CAREEREALISM Media propone una Lista de 10 puntos que deberíamos de cumplir todos los días en el trabajo.




1.- Lea algo relacionado con su Giro Empresarial
2.- Lea algo acerca de Desarrollo de Negocios
3.- Envía 2 e-mails para tocar base con antiguos colegas
4.- Atiende tu Bandeja de Inbox en el correo de la empresa contestando a todas las preguntas de tus clientes y compañeros de trabajo sin que pase mas de un día laboral.
5.- Dale seguimiento con los Miembros de tu Equipo de Trabajo a todos los proyectos.
6.- Ten una platica corta que no tenga relación con el trabajo con cada miembro de tu Equipo.
7.- Revisa los 3 objetivos mas importantes de la compañía relacionados con su crecimiento.
8.- Identifica y ejecuta una tarea que soporte cada uno de estos 3 objetivos.
9.- Postea 5 piezas de valor en su contenido en tus cuentas de social media.
10.- Tomate in minuto al menos para apreciar lo que tienes y que tan lejos haz llegado.




lunes, 18 de febrero de 2013

Desarrollo personal: La empatía en los niveles personal, laboral y organizacional.


Las competencias sociales son aquellas que determinan la forma en que nos relacionamos con los otros. El leer emocionalmente a las personas y apreciar esos sentimientos es una estrategia competitiva de gran impacto en los negocios y puede ser utilizada con mucho éxito para alcanzar altos desempeños, especialmente en negociaciones y servicio al cliente.





Su completo dominio y constante práctica ayuda a crear climas organizacionales de primer orden.



Necesidades: Las mías y las tuyas



La conciencia social se refiere a una capacidad que abarca desde percibir de manera instantánea el estado interior de otra persona a comprender sus sentimientos y pensamientos, y captar situaciones sociales difíciles.



Enfatiza la aptitud para relacionarse, yendo más allá de lo que sucede en nuestro interior, al centrarse en lo que sucede cuando interactuamos con otras personas.



Necesaria en ejecutivos



Esta conciencia social debe estar presente en los ejecutivos que tienen a su cargo equipos de trabajo o que tienen contacto con clientes y proveedores, en donde cada cual trata de inferir con precisión pensamientos y sentimientos del otro.



Cuando se utiliza la agudeza emocional, así como los demás sentidos para escuchar y mirar, la comunicación se vuelve productiva y eficiente. Lo que la mayoría de las personas realmente pide es que tratemos de reconocer lo que están sintiendo y aceptemos que sus sentimientos son tan importantes como los nuestros.



Esta conciencia social no sólo nos libra de etiquetar a una persona como correcta y a la otra como equivocada, sino que permite estar en desacuerdo sin mostrarnos desagradables. Incluye las siguientes habilidades:



• Empatía primaria:



Habilidad para leer las emociones de otra persona. Esto ocurre —o no— en forma automática y rápida. La empatía o intuición certera de cómo se sienten los demás, viene de forma natural cuando se está conectado con su modo de sentir en todo momento. Luego vendrá el equilibrio de sus necesidades con las de los demás para formar relaciones duraderas y respetuosas.



La empatía no siempre es racional o consciente; a algunas personas se les da naturalmente, mientras que otras la desarrollan más lentamente, con entrenamiento y experiencia. Hay distintos tipos de empatías: por ejemplo, la habilidad de comprender mejor a grupos que a individuos se relaciona con destrezas perceptivas específicas. Un alto ejecutivo puede ser muy diestro en la apreciación de las opiniones y actitudes de los sindicatos y, al mismo tiempo, costarle hacer lo propio con sus pares.



Para los neurocientíficos, esta empatía intuitiva es activada en gran medida por las neuronas espejo. Cuando estamos con otros, aunque no hablemos, estamos enviando señales sobre lo que sentimos, a través de los gestos, miradas, posturas, etc. Incluso cuando tratamos de ocultar nuestros sentimientos, éstos se traslucen.



Existen algunas pruebas para evaluar la capacidad que tienen las personas para captar estas señales en forma rápida y espontánea. Una de ellas, el Perfil de Sensibilidad No Verbal (PSNV), que consiste en pedirles a las personas que adivinen lo que sucede emocionalmente en escenas de video de dos segundos.



Aquellos empleados a los que les va bien en esta prueba son en general considerados por sus pares o supervisores, como más sensibles en las relaciones interpersonales. Las mujeres presentan un desempeño superior en el 3% al de los hombres. Cualquiera sea la habilidad desde la cual partimos, con el tiempo la empatía puede mejorar, especialmente desde la adolescencia hasta la adultez.



Otra medición es adivinar cuáles adjetivos describen mejor lo que comunican los ojos en una foto.



• Sintonización: 



Consiste en escuchar con total receptividad, sintonizándose con otro. Esto requiere de una atención que va más allá de una empatía momentánea y la facilita el estar en armonía con la otra persona.



Todos podemos mejorar esta habilidad aprendiendo a prestar más atención, escuchando de verdad y sintonizando con los sentimientos del otro.



Se ha observado que escuchar bien distingue a los mejores gerentes, profesores y líderes. Al escuchar activa y completamente, las emociones se alinean y se maximiza la sincronía. Cuando, por el contrario, no somos capaces de reparar en los sentimientos y necesidades de las otras personas, se empobrece nuestra comunicación y se afecta la relación interpersonal.



• Precisión empática: 



Consiste en comprender los pensamientos, los sentimientos y las intenciones de otra persona. Esta habilidad se construye a partir de la empatía primaria, pero agrega la toma de conciencia de lo que el otro siente y piensa.



Para William Ickes, de la U. de Texas, esta habilidad distingue “a los asesores más diplomáticos, negociadores más eficaces, políticos más populares, vendedores más productivos, maestros más exitosos, y terapeutas más perceptivos”. El estudio de las neuronas espejo mostró que nuestro cerebro sintoniza con lo que alguien piensa hacer, pero lo hace a un nivel subliminal.



• Conocimiento social: 



Consiste esencialmente en saber cómo funciona el mundo social. Es una especie de sabiduría sobre qué se espera en diferentes situaciones. Por ejemplo, entender las corrientes políticas en una organización, las maneras de funcionar en equipo, como formar alianzas, etc.



Podemos apreciar este conocimiento social en la habilidad para encontrar soluciones a problemas socialmente difíciles, como tener nuevas amistades al cambiar de trabajo o de ciudad, o lograr que dos personas antagónicas puedan trabajar juntas.



Finalmente, todas estas habilidades de la conciencia social interactúan: la precisión empática se construye sobre el escuchar y la empatía primaria; y las tres en conjunto, aumentan el conocimiento social.?



Buena noticia: ponerse en el lugar del otro se aprende.



En la organización



Si hacemos esfuerzos para ayudar a las personas se beneficia la organización. Este es un supuesto del que debemos partir, basados en la experiencia, la psicología y la educación. La evidencia ha demostrado que si pretendemos privilegiar al grupo a expensas del individuo, no lograremos cohesionarlo. Los miembros del grupo se vuelven ansiosos y desconfiados. El grupo se siente más seguro cuando se escucha y se trata con sensibilidad a cada miembro.



Sabemos también que es más fácil lograr la máxima productividad si hacemos aflorar la motivación propia, más que estimularla externamente. ¿Y cómo se logra? Escuchando con respeto y comprensión. Así las personas sienten que pueden contribuir y que su aporte es valioso para la organización.



Hoy además, los gerentes tratan más con personas que con bienes y servicios, lo que implica nuevas habilidades, como son comprenderlas, percibir los sentimientos y perspectivas ajenos e interesarse activamente por sus preocupaciones.



Para Goleman, la empatía constituye “la habilidad fundamental de las personas” y la relaciona con la capacidad de ser líderes, los que saben expresar y articular un sentimiento colectivo silencioso, de modo de guiar a un grupo hacia sus objetivos.



Por ello, un ejecutivo debe tener la habilidad de escuchar a sus colaboradores en forma inteligente y cuidadosa.



El escuchar activamente es una parte central de la empatía y constituye una forma importante de producir cambios en individuos y grupos. Implica lo siguiente:



• Escuchar el significado completo. Cualquier mensaje tiene dos componentes: el contenido y las emociones. Los dos son importantes ya que le dan el significado al mensaje.

• Responder a los sentimientos. En algunas circunstancias, el contenido es mucho menos importante que los sentimientos subyacentes. Uno debe responder especialmente a los sentimientos: ¿qué me quiere decir?, ¿qué significa para ella?, ¿cómo ve la situación?

• Estar atento a todas las claves. No toda la comunicación es verbal. Una persona empática estará atenta a la forma en que alguien titubea, las inflexiones de la voz, los énfasis, las expresiones faciales, las posturas corporales, los movimientos de manos y ojos y la respiración.



La capacidad de percibir esas comunicaciones sutiles nace de aptitudes más básicas, sobre todo del conocimiento de uno mismo. La empatía y el autoconocimiento van de la mano, ya que la única herramienta que tenemos para comprender a los demás es nuestro propio ser.

Las claves externas las procesamos a través de nuestras percepciones; por eso es importante conocer nuestras barreras y distorsiones al interpretar el mundo.

jueves, 13 de diciembre de 2012

El Líder que muestra y comparte



Para tu Equipo de Trabajo regularmente no eres una persona; eres el Líder   Por ello mostrar vulnerabilidad es una formula para romper la barrera artificial que te separan de ellos.  Una forma sencilla de romper esa barrera es pidiendo ayuda.

Busca la manera de hacerlo correctamente, no saques tu pecho y busques esa voz profunda para decir: "Pedro, necesito tu ayuda"; de esa manera el asumirá que realmente no necesitas ayuda si no que el haga algo por ti.

En ves de eso recuerda cuando eras un niño y pedías ayuda a tu madre para hacer algo; buscabas tu mejor voz y solo decías: Me puedes ayudar?; mostrando una actitud corporal que busca la empatía de tu colaborador.  De esta manera envías el mensaje adecuado con la actitud adecuada, logrando comunicar que eres un Líder que acepta la capacidad de otros y que no tiene temor de reconocerlo.

En este simple acto darás ejemplo de lo que necesitas de tu Equipo; mandando la señal de que pedir ayuda no es una debilidad, sino una fortaleza.

Muestra a donde quieres llegar y comparte el camino

Desde el punto de vista de los colaboradores las mejores ideas realmente no son las tuyas.  Las mejores ideas, son sus ideas y posiblemente así sean.  Así que en lugar de decir como quieres las cosas, deja espacio para la iniciativa, para que se apropien de las ideas.

Cuando describas que es lo que quieres, preséntalo en forma de borrador.  Da oportunidad que ellos tomen las ideas y las hagan suyas.

Si logras esto ellos sentirán mayor compromiso; ademas sentirán la satisfacción de lograr sus objetivos que el solo haber seguido ordenes.

Otorga una inesperada atención a los detalles.

A todos nos gusta que nos presten atención  desafortunadamente no siempre tenemos el tiempo o disposición para otorgar a todos la atención que requieren.

Así que la única solución es que crear un habito de ello, no solo comentes  los grandes aciertos, sino aquellos detalles que para otros pasarían desapercibidos.

Tal vez parafraseando alguna frase que escuchaste de el o ella; al hablar en buenos términos con algún cliente u otro integrante del Equipo.

Poner a flote estos detalles harán notar a tus colaboradores que estas observando, al pendiente de una buena manera, que no solo te importa que trabajen duro, sino que te importa que ellos se sientan bien con sigo mismos.

Dale a tu Equipo un respiro.

Ok, se cometió un error.  No solo estas molesto, sientes que es un momento para dar una enseñanza de la situación.

Es momento de contar hasta 3.  Para un buen colaborador, la lección ya esta aprendida.  Atrapa su mirada, respira y ayudalo a resolver el problema.

Todos necesitamos un respiro, cuando tu lo otorgas esto difícilmente se olvidara, regularmente este colaborador buscara demostrar que es digno merecedor de el y tratara de no volver a necesitar uno.

Deja que vean un poco mas de ti.

Algún proveedor no cumplió con las condiciones de entrega de algún material; un colaborador tuyo esta enfrente de ti cuando estas teniendo una conversación telefónica con el vendedor que te atiende; al explicarle la situación que provoco en la empresa y lo que esto podría afectar la relación comercial con el, voltea con tu colaborador y dale un guiño de ojo.

Esto mandara el mensaje, de que están en esto juntos.

Provoca que ellos sientan lo que tu sientes.

Ocasionalmente da reconocimientos aunque no sean merecidos.

Los reconocimientos no siempre tiene que ser otorgados a colaboradores que cumplieron bien con una meta, también para hacer una profecia de ellos.

Recuerdo que en mi época de secundaria mi maestro de español al ponernos a leer en voz alta enfrente del grupo, expreso que por la forma en que leía iba a ser siempre una persona exitosa.  Esa sensación que logro en mi me ha dado confianza en mi mismo hasta el día de hoy, ademas de alentar en mi el habito de la lectura.

El creyó en mi, y yo empece a creer en mi mismo.

Siempre ten un perchero cerca de ti.

Cuando un colaborador necesita algo.- tal vez un día libre, un permiso.  Regularmente vienen con la chamarra en la mano.

Están vulnerables por que necesitan algo.

Toma su chamarra y cuelgala en el perchero.  Posiblemente no estés en posición de proveerlo con lo que necesita, pero puedes trabajar junto con el en resolver su necesidad, utiliza la compasión, generosidad y gracia.

Nunca dejes a un colaborador parado con la chamarra en la mano.  Es una de las sensaciones que peor te pueden hacer sentir y tu puedes hacerla desaparecer siempre.

Gracias y adelante.

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